viernes, 23 de agosto de 2013

LA FEDERACIÓN INTERGALÁCTICA





   Sinopsis



En algún lugar más allá de los límites del Universo existe una morada; tan indeciblemente hermosa, que solo se puede declarar inenarrable, y tan excesivamente recóndita que por siempre ha de ser inexpugnable, en la que vive un ser incorpóreo, para muchos, neciamente incognoscible; para pocos, tácitamente indudable.

   Contemplativo del destino universal e infinita su gracia, que,cómo el éter, puede entremeterse y estar en todas partes; ubicuo pues, e inentendible para todos aquellos que,cómo la carne, son efímeros, superfluos y, por disposición suya, rotundamente agotables.

   De perfil anacoreta, que por ser tan solitario y digno sufre por no poder tener un hombro (a la altura de su investidura, por supuesto) sobre el que llore.

   Tan increíblemente misterioso, que solo se puede entender inextricable;
…tan extremadamente incomprensible, que es sencillamente inescrutable;
…tan ecuménicamente poderoso, que ya solo queda proclamarle ineluctable;
…tan portentosamente perfecto, que del todo es lo más profundamente inefable;
…tan íntegramente certero, que por siempre, hasta el último mortal, puede contar con que la suya su justicia, más que justa, ha de ser imparcial e irrevocablemente inapelable.

   Proselitista añejo del bien, que puede proteger el todo por ser la única entidad verdadera y enteramente cósmica, omnisciente, por la excelsa impronta de su obra. Místico artífice del amor que nace con una mirada. Artesano de la caridad que se alienta con una sonrisa. Impulsor de la cálida sensación que aflora con una caricia. Sostén del bizarro y enemigo de la traición. Confesor del arrepentido. Que está presente en la inocencia de un crío. Que toma el color de la belleza de una flor. Que se viste con la seda con la cual está confeccionada la bandera del honor. Alimento del mendigo y compañero de la razón. Que se asoma tímidamente por entre las sombras que descubre la niña en el estanque, pero que igual, en un momento, cambia el atisbo anhelante para encarar a la calamidad tras la indómita mirada del león. Que tiene la textura del último peñasco del que logró sujetarse el irreflexivo trepador. Que transforma las lágrimas de la doncella inmaculada en aquella lluvia que ha de mojar al audaz aventurero. Forjador de la mismísima gota que cincela la roca. Egregio por derecho. Bastión ancestral de la verdad y ejemplo del impertérrito luchador inquebrantable.

... que es amigo por igual de la hoja del árbol que del mortal... o hasta del viento, que no sabe de su existencia inevitable.

¡Rey de Reyes, eternamente venerable!







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